Hola, Soy Flor de Belén

Mujer madre, hija, compañera, hermana, amiga y amante de la vida.

Me he desarrollado como diseñadora, bailarina, instructora de danza del vientre y yoga, tallerista, guía de saberes ancestrales femeninos y emprendedora, dedicada a despertar la energía divina femenina a través del movimiento.

Con más de 15 años de experiencia, fusiono la sensualidad y la espiritualidad en mi trabajo, guiando a mujeres y hombres a conectar con su Shakti interior. Mi enfoque integra enseñanzas ancestrales de Tantra y Yoga con prácticas y técnicas modernas de conciencia corporal y física cuántica, creando un espacio sagrado de transformación y empoderamiento.

A través de mis talleres y cursos, inspiro a otros a redescubrir su esencia, liberar bloqueos y fluir con la energía creativa del universo.


Te cuento más de mí..

Estoy regida por el Sol en Aries, signo de fuego, de temperamento emprendedor, impulsivo, creativo y fuerza apasionada, con iniciativa y temple de líder. Ascendente en Piscis, signo de agua, de naturaleza instintiva, emocional, mística, imaginativa, receptiva a los mensajes del inconsciente y con gran inclinación e inspiración artística. Luna en Capricornio, signo de tierra, procuro la seguridad y estabilidad emocional ancladas en la realidad en mis vínculos afectivos.

Soy apasionada de estar en contacto con la naturaleza, me encanta instruir, bailar, diseñar, escribir, visitar y descubrir nuevos lugares.

Particularmente, la danza del vientre  ha sido una herramienta transformadora de reconciliación y aceptación con mi cuerpo y mi feminidad. Comencé este viaje hace más de 15 años, bailando en un principio por el simple placer que me daba hacerlo. Y con el tiempo descubrí que gracias a ella, mi vida fue cambiando aportándome más seguridad, autoestima y valoración hacia mí misma. 

Considero que la danza es una experiencia holística, que involucra el cuerpo, la mente, el corazón y el espíritu. Mi misión principal es ayudar a mujeres a desarrollar su potencial femenino.

Mi Camino Espiritual

Desde niña crecí sintiéndome muy diferente al resto de mi entorno.

Creyendo que algo estaba mal en mi por no ser alguien que se interesaba en los mismos temas que los demás, y porque no tenían la misma percepción que yo tenía del mundo.

Con el tiempo descubrí que existían muchas otros seres, igual que yo, con capacidades extrasensoriales y también interesados en los temas de energía, magia y misticismo y que además contaban con historias y experiencias muy interesantes y enriquecedoras para compartir.

Eso en cierta forma me ayudó con el tiempo a dejar de dudar de mis capacidades y saber que somos muchas las personas que compartimos esos dones y percepción del mundo

Sin embargo no todo el tiempo fue así….

Muchos años me escondí a mí misma en una máscara de normalidad, siguiendo las creencias religiosas que heredé de mi familia y evadiendo mi verdadera esencia para sentirme aceptada en algunos círculos sociales.

Y conforme fui desarrollando la verdadera aceptación a mí misma y mi auténtico amor propio tuve el valor de mostrarme tal cual soy, aun cuando eso implicó en cierto momento dejar atrás creencias opresoras de la religión en la que nací y sentir rechazo de algunas personas cercanas o algunos familiares.

En el año 2011, mientras trabajaba como diseñadora y al mismo tiempo estudiaba danza del vientre, estaba pasando por un etapa de crisis en mi vida. Me sentía perdida, sola y estresada la mayor parte del tiempo y estaba sumida en una completa oscuridad. Las crisis de ansiedad y ataques de pánico estaban empezando a emerger en mi cuerpo constantemente.

Ante mi desesperación recurrí a sesiones de terapia psicológica para poder contrarrestar mi experiencia caótica, sin embargo yo intuía que mi situación se debía a una búsqueda trascendental, una hambre de conexión espiritual ante la separación en esa área que tuve durante muchos años, así que emprendí un camino de experimentación. Asistí a encuentros con cristianos, hare krishnas, yoguis, personas del camino rojo y un sin fin de caminos espirituales que me llevaron a comenzar a profundizar en mi ser.

A partir de ahí mi esencia y mi imagen personal se transformaron radicalmente.

En ese momento llegaron también a mí las ceremonias con plantas sagradas, temazcales y los círculos de mujeres. Comencé a nutrirme de muchos aprendizajes que fueron poco a poco devolviéndome la consciencia de quien realmente era, que había perdido con el tiempo.

Y entonces llegó el tantra

Estuve un par de años estudiando con diferentes maestros, pero después de pasar por algunas experiencias desagradables decidí a alejarme de ese camino.

Te platico un poco más de esa historia acá…

Poco después estuve colaborando en diferentes colectivos dedicados a promover vías saludables para concientizar a las mujeres de la importancia de conectar con su ciclo menstrual y su sexualidad, donde participé por medio de la danza, el diseño y la escritura.

Además me adentré en prácticas ancestrales de magia sexual y el sagrado femenino en la Escola de Magdala de Sonia Pereiro y poco después empecé a sumergirme también en la práctica del hatha yoga.

Fueron años de mucha expansión y crecimiento espiritual, además de desarrollo artístico como bailarina y maestra de danza.

Y entonces en el año 2017 me embaracé por primera vez… Y de repente el tiempo se detuvo y tuve que parar el ritmo acelerado al que me estaba acostumbrando a vivir… En ese entonces me dediqué a seguir impartiendo clases de Bellydance.

Un año después volví a embarazarme sorpresivamente y poco a poco fui descendiendo a una especie de inframundo emocional. La maternidad llegó por segunda ocasión, esta vez para destrozarme en todos los sentidos. Me alejé un tiempo de las prácticas y actividades «espirituales», porque convertirme en madre se convirtió en mi auténtica *sadhana (práctica espiritual) que me llevó a contactar con partes muy profundas, oscuras e inconscientes de mi ser.

Me separé del padre de mis hijos y anudado a las demandas de la maternidad entré de nuevo en otra crisis y depresión en mi vida, dónde se despertaron emociones muy intensas en este proceso, y aunque esta vez mi cuerpo ya no respondía caóticamente, pero si tenía pensamientos muy destructivos; era una sensación de perdurabilidad del caos, que se extendía en el tiempo…

Nuevamente asistí a terapia y me traté además con varias herramientas alternativas, entre ellas la medicina cuántica, la aromaterapia, el thetahealing, por mencionar algunas. Sin embargo yo sentía que necesitaba algo que pudiera integrar en mi vida diaria, algún tipo de sabiduría que tuviera efectos perdurables.

En ese entonces durante ese proceso de duelo, restructuración e integración de mi sombra, apareció la Diosa Kali en diferentes visiones, la Diosa Madre Tántrica, creadora y destructora a la vez. Su presencia y energía comenzó a ser muy continua en mi vida.

Poco a poco fui retomando mis actividades holísticas, además de laborar en varios emprendimientos, sin embargo una parte de mí, se sentía sin una dirección espiritual fija, era como una sensación de haber acumulado mucho conocimiento y no haber llegado a ninguna parte… Había pasado por momentos de mucha vulnerabilidad e inestabilidad emocional y eso se reflejó en mis proyectos, que ya no estaban dando resultados. Así que decidí regresar a trabajar nuevamente como diseñadora.

Y entonces unos meses después como un potente llamado y anhelo de mi ser, conocí el Tantra Shivaita, (el tantra original que proviene de la India)….sentí que había llegado a un lugar dónde todo mi ser había estado anhelando estar desde hace tiempo…

Sabía que las visiones de la Diosa Kali, me fueron llevando a este conocimiento antiguo.

A partir de ahí, decidí enfocarme por completo en esta vía espiritual, convirtiéndose en el centro de mi experiencia humana. Donde he podido ver el fruto de la práctica a través de mis procesos personales.

Comencé a recuperar la conexión con mi verdadero ser, sintiéndome cada vez más auténtica y fiel con mi propósito de mi vida. Solté relaciones, amistades, un trabajo de oficina y todo aquello que no fuera el reflejo de mi auténtica esencia. Emprendí nuevamente el viaje de retorno a mí misma y a llevar a cabo mis verdaderos deseos que están alienados con mi corazón.


En ocasiones digo que el tantra es un camino de muerte y destrucción, que definitivamente no es para cualquiera.

Hay que tener el valor de descender a procesos de liberación y transformación profunda, muriendo constantemente a lo que no eres, eliminando capas del ego, para conectar con la consciencia.

Para el Tantra Shivaita, vivir una auténtica espiritualidad, no es acerca de estar en paz y dicha todo el tiempo como comúnmente se cree… es reconocer nuestra sombra, desestructurar nuestras creencias, darnos el permiso de sentirlo todo, para poder experimentar una vida más fluida emocionalmente y libre de tus condicionamientos mentales. Ahora sé que gracias a este camino (no el que se cree que sólo sirve para una vida sexual en pareja más plena) llegar a eso es posible.


Actualmente soy seguidora del Shivaismo Tantriko No Dual (Kashmiri Shaivism) y de la tradición Kālikula del Shaktismo Tantriko. Integrante de la Formación de la escuela online de Tantra Shivaita Aplicado con sede en España, siendo parte de la comunidad más grande de practicantes en habla hispana, dónde se imparten enseñanzas provenientes de un linaje de más de 5 mil años.

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