El tantra es una de las vías espirituales más incomprendidas y tergiversadas en occidente. Se suele creer que tiene que ver con alcanzar estados metafísicos a través del sexo y que su práctica ayuda a mejorar la conexión en nuestras relaciones de pareja.
Cualquiera que te hable del Tantra, basado en esas enseñanzas y comúnmente haciendo referencia a los discursos de Osho, no está hablando verdaderamente de Tantra, sino más bien de Neo tantra, una invención moderna que en realidad no está sustentada en los conceptos básicos que subyacen en el tantra original.
El verdadero Tantra, llamado Tantra Shivaita o Shivaismo de Cachemira, no se enfoca en los aspectos genitales del ser humano, si no que abraza el cuerpo-mente-emociones como un todo, abarcando cada parte de la experiencia humana.
El tantra reconoce la conciencia divina en toda la realidad.
Por lo tanto el mundo material y espiritual son uno solo.
Es una práctica completamente vinculada al mundo, sus enseñanzas son aplicables a la vida cotidiana.
Mientras otras vías espirituales orientales son renunciatorias y afirman que no somos un cuerpo y que nuestra realidad humana es una ilusión y por lo tanto, las emociones, pensamientos y sensaciones son ilusorias.

El tantra por el contrario sostiene que todo es real y reconoce nuestra expresión carnal, material y humana como real, sagrada y divina. (Lo que nosotros llamamos una manifestación de la energía Shakti.)
Así que para los tántrikas (practicantes del tantra) el medio para alcanzar la experiencia divina, es precisamente a través de nuestra humanidad, en el centro de la realidad mundana.
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