Algunas de las sabidurías orientales más antiguas como el Tao con el concepto del Ying y el Yang hablaban del equilibrio y unión de las energías femeninas y masculinas internas, desde hace miles de años atrás…
En la visión tántrica hinduista por ejemplo, encontramos este concepto a través de la simbología de Ardha Narishwara. Una forma andrógina compuesta del dios Shiva y su consorte Parvati (también conocida como Shakti).
Segun el Tantrismo, el Universo nace de la unión cósmica de estos dos principios: femenino y masculino, Shiva y Shakti, la energía y la consciencia que viven en cada entidad viva.

Ardha Narishwara es la síntesis y la unión interna de ésta energía masculina y femenina del universo, e ilustra cómo Shakti, el principio femenino de Dios, es inseparable de Shiva, el principio masculino de Dios que viven en todos nosotros.
Tanto Shiva como Shakti son opuestos binarios y son iguales porque no tienen existencia individual propia. Uno no puede ser interpretado sin la ayuda del otro. Shiva se define en los términos de Shakti, mientras que Shakti se define en los términos de Shiva.
Ellos son dos caras de la misma moneda, dos polaridades inseparables que no pueden existir el uno sin el otro, como el acto de la inhalación y la exhalación.
Por lo tanto, Ardha Narishwara es el equilibrio entre las virtudes y atributos masculinos y femeninos presentes en cada ser humano.

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