Hablemos del lado “sombra u «oscuro” de la maternidad. Esa parte que constantemente veo en muchas mujeres que se niega, reprime o evita hablar.
Y realmente no se si todas las mujeres lo vivan de la misma forma, pero al menos en mi experiencia yo descubrí que la entrada a la maternidad conlleva un proceso emocional y físico que te puede desequilibrar completamente.
El parto es un acto a nivel energético muy fuerte, porque el parir no representa sólo dar a luz un nuevo ser en este mundo, si no también representa dejarte morir a ti misma a partir de ese momento.
Convertirse en madre es una revolución dentro de ti, como si todo lo que eras se hubiera quebrado por completo y la maternidad te deja en un estado donde te sientes hecha pedazos.
Y eso no sucede sólo en el parto. Es un proceso de desfragmentación tan fuerte, que puede llevar algunos años reestructurarte nuevamente.
Darte cuenta que tu cuerpo y tu libertad dejan de ser tuyos a partir de ese momento, y aunque el proceso es temporal, muchas veces se siente como eterno.
Yo tengo la sensación de que después de la llegada de mi segunda hija entre en un duelo por más de 2 años y recientemente siento que ya estoy saliendo de eso.
La maternidad nos lleva justo a experimentar un proceso de muerte, no como un estado inerte, sino como una metamorfosis, esa antesala que nos lleva a una nueva versión de nosotras, porque literal estás dejando morir partes de ti misma, a nivel neuronal hay también cambios, incluso el cerebro comienza a funcionar de forma diferente. Psicológicamente le llaman matresencia, como un proceso emocional que vives al pasar a esta nueva etapa.
Este proceso energético, dentro del Tantra Hinduista se identifica con Kali Maa, una Diosa que representa la maternidad y la muerte al mismo tiempo y con quien me he sentido muy identificada en este proceso. Ella se convirtió en mi ishtadeva (deidad personal) durante todo este tiempo.
En el siguiente artículo te platicaré más sobre ella
📸 Paola Video y Fotografía © 2017

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